Curiosamente la primera vez que me "alojé" en un Hospital, fue cuando nació mi hija. Debo decir que soy bastante sana y gracias a Dios no he tenido un motivo por el cual me hospitalicen.
Y bueno, hoy (no sé por qué) he querido narrar esta experiencia, que prefiero enfocar de una manera más anecdótica que como una experiencia traumática (que por cierto no lo es).
El día 14 de mayo era mi FPP. Ese día pasó normal, y el siguiente también. El día 15 (jueves) fui a clases como cualquier otro día, subí la inmensa escalera del pre.. y algunos que seguían mi historia me preguntaban "oye y cuándo nace tu bebé"
- "mañana" decía yo, de una manera tan relajada que ni yo me explico.
Después de clases fui con mi mamá a comprar algunas últimas cosas para el día siguiente.
El día viernes 16 de mayo, me levanté cerca de las 6 de la mañana. Tenía que estar en ayuna. A todo esto había tenido contracciones más psicológicas, pero en el fondo era nada. El clima no me acompañaba, cuando me bajé del auto afuera de la clínica, hacía mucho frío. Pasé a la recepción, donde entregué mis papeles (carnet, papeles varios, bono de parto etc etc). Tuve que esperar un poco (mi mamá me acompañó en todo momento), luego llegó una enfermera con una silla de ruedas - "¿para mí?", pero si yo puedo caminar sola!! - en fin, tuve que hacerme la enferma. Para variar me metieron a una sala equivocada jajaj la mía era una sala doble con una niña que en ese momento (cerca de las 10 de la mañana) estaba en pabellón. Ahí llegué a mi aposento: una cómoda cama con control remoto para subir y bajar la cabecera.. genial!! Hasta ahí, todo perfecto.
Luego llegó una matrona que me pasó una cosa rara que no sé si era una bata porque más parecía adorno, ya que ni me tapaba (Ojo, hasta ahí tenía mi pudor intacto). Luego me tomaron el pulso y la presión, y monitoreaban los latidos del corazón de la Sofi.
Pero la cosa se puso brígida cuando llegó la sra. Susana Arroyo: mi matrona. Recuerdo que empezó a instalar el suero y tomó mi mano izquierda.
- "¿Va a doler?" pregunté. Lo siento, ahí me empezaron a salir las plumas.
- "La verdad es que esto duele más que la epidural", me dijo.
Ahí me convertí en gallina. Aunque no fue para tanto pero dolió el pinchazo. Me conectó el suero a la vena superior de la mano. Yo le pregunté si acaso me podía mover o se me iba a hacer un tajo en la mano. Y ella se rió irónica. Ahí estaba para hacerme "mujercita".
Comenzó a pasar la hora y me vino un hambre horrible. De a poco las contracciones se empezaron a sentir. A todo esto llegó a verme la Connie - un poco adelantada - y mi mamá viendo el matinal en la tele. A todo esto llegó mi compañera de sala con voz ronca media muerta.. Se puso tan nerviosa que le inyectaron anestesia general.
Las horas pasaban y eran cerca de las 3 de la tarde. La dilatación no avanzaba mucho (no hay profundizar mucho en ese tema jajaj) y la matrona me recomendó salir al pasillo a caminar, ya que la Sofi aún no "estaba en posición". Será po. Así que tomé mi carrito con el suero - tal cual como salen los enfermos fugitivos en las películas norteamericanas- y caminé junto a mi mamá a paso tortuga, con una guata inmensa y las contracciones que iban y venían, cada vez más fuertes, pero que duraban poco y cuando se iban, era como si nunca hubiese existido dolor. Pero era increíble lo dura que se ponía la guata con cada contracción, dura como roca. Habían unos maestros arreglando una sala al frente, se habrán deleitado con el espectáculo jajajaj.
Eran cerca de las 4 de la tarde y yo pensaba que si no llegaba el papá de la Sofi luego, mi mamá entraría a la sala de parto conmigo. Llamé a su casa para avisar que la Sofi estaba por nacer.
Había llegado a 6 de dilatación y la matrona me dijo que llamarían al anestesista. Estaba salvada!! La contracciones eran fuertes, y a veces me descontrolaba un poco.. pero lo peor vino cuando una enfermera me hizo un lavado de estómago. Ahí casi colapso. Y justo llegó la camilla, los nervios se me vinieron encima. Iba en el pasillo hacia el ascensor cuando apareció el susodicho y mi ex suegra. A esa altura yo iba llorando, nunca supe bien de qué.
Llegamos a la sala de parto y apareció de la nada todo el equipo del doctor. Eran como 7 personas, entre ellos el bendito anestesista. Me tuve que sentar en la orilla de la camilla y doblar la espalda, encogiéndome. La matrona me tenía tomadas las manos y me decía "esas lágrimas son de miedo, las conozco" - "no, le decía yo, son de emoción". Cuando me pusieron el catéter de la anestesia en la columna, yo literalmente saltaba, tiritaba de una manera increíble, no me podía controlar. A los minutos ya no sentía nada, el dolor se había ido. La matrona entonces rompió la bolsa de agua. Ese fue el momento más increíble: al salir el agua, mi guata tomó la forma de la Sofi, y pude observar su cuerpito por debajo de mi piel; nunca lo olvidaré. En ese momento llegó mi doctor a la sala. Sentí alivio, y quería salir luego de todo, aunque estaba tranquila porque no sentía dolor.
Media hora estuve tratando de "pujar", pero fue inútil. El doctor dijo
- "vamos a tener que pasar a pabellón". Yo me sentí culpable e ineficiente, pero la culpa no era mía, sino que la Sofi no estaba en la posición correcta: su cabeza estab muy arriba y sobre un hueso.
Llegamos a pabellón. Entró el XXX y se puso junto a mí. Me inyectaron otra dosis de anestesia, si es que no fueron dos. Al principio no sentía mis piernas, luego el resto del cuerpo; mis brazos estaban abiertos y ni siquiera podía mover mis manos, ni los dedos, estaba inmóvil. Nunca me había sentido así. Me costaba respirar, era desesperante, aunque chistoso. Yo sentía que me movían mucho, había un biombo y no podía ver. Tenía miedo y acerqué mi cara a sus manos, pero él ni se inmutó, el muy idiota. De repente, le dieron la orden de que podía empezar a filmar. Había llegado el momento. Fue confuso.
De repente sentí un llanto agudo y entrecortado, y frente a mí el doctor levantó a una pequeña personita, morada y delgadita, con los brazos y las piernas abiertas. Quería tocarla pero no podía mover mis brazos, y la acercaron a mí. Eran las 5:31 de la tarde. Lo único que recuerdo que pensé fue "¿ella es mía?", "¿es mi hija?". No lo podía creer. Era demasiado extraño, yo lloraba mucho, y no sé de qué: emoción, miedo, qué se yo.. La llevaron y siguieron conmigo. Al cabo de un rato me pasaron a una camilla y subimos al ascensor. Aparecí de vuelta por el pasillo, mi mamá fue la primera que se acercó, emocionada me dijo "tu hija es hermosa". Cuando me habían pasado a la cama llegó la tropa a la pieza: mis papás, mi hermano, mi abuela, la familia del papá de la Sofi, y también la Katty y su pololo. Mi look era terrible, fue mi peor momento jajaja (incluso mi cara en esas fotos está censurada). Todos me hablaban con cuidado, como su estuviera enferma, pero estaba perfectamente bien. Había recuperado la movilidad de los brazos y pude tomar a mi hija por fin. Fotos por aquí, fotos por allá. Mi pelo era comparable al de un león, mis ojos hinchados, la piel pálida. La Sofi tenía una manchita roja en su ojo izquierdo, su piel ahora era blanca, pequeñita, con sus ojos cerrados.
Al rato todos se fueron. Pude conversar con mi vecina, aunque me habían dicho que no podía hablar. En la noche me sentí bien y me hice la chora, me puse a hablar por celular, a contestar mensajes de texto. Impecable. Esa fue la primera noche del resto de mis noches, ya no ocuparía toda la cama, ni dormiria decorrido, ahora ella duerme con una pierna sobre la mía, llora a veces por las noches y me despierta agarrándome por el pelo. Así es mi vida ahora, pero ¿saben? soy feliz. Y eso es lo escencial.
Fue una experiencia hermosa, sin tragedia ni gritos ni gotas de sudor. La clave es dominar el cuerpo. Sin duda, lo volvería a vivir.. algún día.. quizás..
PD: A las 3 de la mañana de esa misma noche desperté hinchada como globo, era increíble. Si hubiese sido helio, de seguro salgo por la ventana. MORAJELA: Después de una cesárea, no hable!!!!!!!!!!
FIN.
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